LA VERDAD DE LA PALABRA.

Discurso para la presentación. Esquema. Reflexiones que suscita.

BIBLIOTECA EUGENIO TRÍAS

El 22 de marzo de 2022. A las 18.30h.

1.- Agradecimientos.

Asistentes. Mesa: Basilio Rodríguez de SIAL PIGMALIÓN (1), Fernando Jáuregui (2) y Javier Vega (3). Vínculo: Grupo “De Debate” AREÓPAGO SEXTO CONTINENTE. (4)

A la Biblioteca, a los asistentes al acto, presenciales y en “streaming”.

2.- Segundo libro de poesía.

Fiesta. (J. Aldazábal) (5)

Quinto publicado. Novela y cuentos. Ver mi blog literario:

Blog – …las cosas que no son de este mundo…   (6)

Me emociona, me desborda, me asusta. Más con cada publicación.

Soy ingeniero industrial y perito antes que escritor. Persistencia. Escritor novel. “Absténganse noveles”.

Desde 1992. Talleres de literatura. Primero de Mario Merlino q. e. p. d. traductor de Antonio Lobo Antunes. Poema: “Allí la vista…”

Y después por casi todos los talleres literarios de Madrid. Años 90. Fuentetaja. Clara Obligado.

Escuela de Letras de EL PAÍS. Fuentes literarias de la Biblia. Recursos. Géneros. LAS PRIMERAS PALABRAS DE LA CREACIÓN de A. Gándara. Hecho significativo. (7) Dos frases del libro impactantes para mí: “La división del Dios, a fuerza de imágenes claras y de imágenes tenebrosas, está en su apogeo. Sin embrago, es el mismo y ese mismo ser el mismo es el que hace de él un creador.” Y esta otra: “Hemos asistido a un proceso –bastante revolucionario, por cierto-, aunque no hayamos asistido a un tiempo”.

El “striptease” del escritor ante sus lectores. Lo vampiro del escritor; “vampiriza”, decía J. L. Sampedro a personas. El escritor, lo que escribe y la interpretación de sus lectores. Donde se viven los primeros años de la vida de un niño. (8)

¿Poesía o novela? Javier Vega versus Emilio Porta.

Autores que a uno le han iluminado o marcado en los comienzos en la escritura. Miguel Hernández, José Ortega y Gasset y Simón Sánchez Montero en 1992.

Henry de Lubac (EL DRAMA DEL HUMANISMO ATEO), Giacomo Leopardi (CANTOS NOCTURNOS DE UN PASTOR ERRANTE) (11), José Luís Sampedro (ESCRIBIR ES VIVIR), Lewis (CUATRO AMORES), en época más actual. (8)

La verdad, según san Juan Pablo II. (9)

Lo que se busca sin saber qué es y se sigue buscando. El hermano del tiempo y el Dueño del tiempo. Cristiano creyente y practicante. Salir del armario. La vida más allá de la vida. Más allá de estar vivo. Cristiano creyente y practicante. Citas del prólogo de Javier Vega.

Cronos y kairós. Papa Francisco. Tiempo lineal, acumulativo. O momentos adecuados u oportunos. En los que algo importante pasa.

Títulos de mis libros y portadas:

  • Reina sin don. Jonás de la Jara. Ella.
  • Cuentos confesiones y… caídas. Hijos y nueras.
  • Poemas de adviento… entre canciones de esperanza. Padres. Ella.
  • Victoria también era esto. Abuelo Bernabé.
  • LA VERDAD DE LA PALABRA. Mis cuatro E. (9) La portada. Heras

3.- Contenido.

En tiempo de espera. Algo está por llegar. No todo está perdido. A pesar de la realidad de la vida.

Un pie en el campo y otro en la gran ciudad. Visión de un pueblo castellano. Ojos arraigados a la tierra. Desde la tierra de nadie. La tierra del poeta. (6)

Los primeros años de la vida del niño. (J. L. Sampedro) No me vine me trajeron. (8)

Si se está empeñado en la búsqueda del encuentro con lo infinito.

La quimera metafísica del amor cristiano.

Ver el prólogo del libro.

4.- Temas de poemas singulares del libro: Gran parte son como los Poemas de adviento… de mi anterior poemario. Tres partes:

  • Amor o desarraigo
  • La verdad de la palabra (9)
  • Al dueño del tiempo

Versus el “¿Para qué la poesía? Enrique Gracia. Desarrollado en el apartado 5.- a continuación. Y frente al orden del primer poemario de poemas de adviento, ordenados cronológicamente.

Títulos de poemas a leer:

  1. La verdad de la palabra (1*)
  2. Tu tenue luz (1*)
  3. Esperando vivo (6*)
  4. ¡Me duele el alma! De POEMAS DE ADVIENTO… en E-Book. (1*)
  5. Madre (8*)
  6. Dos vidas y un encuentro (3*)
  7. Nacer del sembrado (5*)
  8. Más allá de la vida (10*)
  9. Ven y verás (7*)
  10. La fiesta venció (9*)

Referencias muy sugerentes para la lectura de los poemas enumerados del LA VERDAD DE LA PALABRA.

5.- ¿Y para qué la poesía?

1*.- La poesía es la incómoda palabra. No te engañes poeta. ¿Qué pretendes? Ejerce tu pasión como proscrito, que no eres otra cosa cuando escribes. (E. Gracia) https://www.facebook.com/enrique.graciatrinidad

2*.- No es liberación de emociones, sino la escapatoria de ellas… (T. S. Eliot)

3*.- Un poeta es un mundo encerrado en un hombre. (V.Hugo)

4*.- Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio de todas las cosas. (F. G. Lorca)

5*.- Es un arma cargada de futuro. (G. Celaya)

6*.- Un poema es un debate con Dios, y me imagino que Él entiende de esto. (D. Walcott)

(http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2011/03/que-es-a-poesia.html)

      7*.- La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. (María Zambrano)

      8*.-  El poeta en su poema crea una unidad con la palabra, esas palabras que tratan de apresar lo más tenue, lo más alado, lo más distinto de cada cosa, de cada instante. (María Zambrano)

      9*.-  El poeta vive prendido de la palabra. (…) Se consagra y se consume en ella. “Hágase en mí”. Hágase en mí la palabra y sea yo no más que su sede, su vehículo. (María Zambrano)

     10*.-  Para mí, la poesía no es más que un sistema luminoso de señales. Hogueras que encendemos aquí abajo, entre tinieblas encontradas, para que alguien nos vea, para que no Nos olviden. ¡Aquí estamos, Señor! (León Felipe)

     11*.-  La cumbre que la razón puede conquistar es la percepción de que algo desconocido, inalcanzable, existe, y que hacia ello se dirigen todos los movimientos humanos, porque el propio hombre depende de ello. Es la idea de misterio. (Luigi Giussani)

     12*.-  El significado de la poesía confluye en la afirmación de Gabriel Marcel: “El misterio (…) es clarificador”. (Luigi Giussani)

Estas últimas citas de mis propias indagaciones.

6.- Títulos poemarios remitidos a concursos en la década de los 90:

  • FONDO DEL ALMA EN POZO CAUTIVO (1994)
  • CARICIA ADOLESCENTE. A LA MUJER MADURA (1993) Ver poema.
  • ¿QUIÉN TE LO DIJO? EDAD DEL TIEMPO (1994) ¿Qué es el tiempo?
  • EN LAS SOMBRAS DEL MIEDO (1995)
  • RASTROS (1995)
  • ACORDES DEL VERBO. INACABADOS (1996)
  • POESÍAS URBANAS (Y NO URBANÍSTICAS). UNA VENTANA AL MUNDO INTERIOR de Javier Bodas Ortega. (2000)
  • EN TIEMPO DE ESPERA (2018)
  • CHORTALES DEL ALMA (2019)

 

J. Bodas

01/04/2022

LA VERDAD DE LA PALABRA.

Discurso para la presentación. Reflexiones que suscita. Anexos.

BIBLIOTECA EUGENIO TRÍAS

El 22 de marzo de 2022. A las 18.30h.

(1) Basilio Rodríguez Cañadas. Escritor, editor, poeta, profesor, africanista y gestor cultural. “Es escritor a la vez que editor y defensor de las causas poéticas, no perdidas sino ganadas de antemano, gracias a la claridad y generosidad de su ebria inteligencia.(Apuleyo Soto)”

(2) Fernando Jáuregui (Tres Cantos-Madrid) Es periodista. De Santander. Es comentarista político en radio y televisión. Es escritor. Sus últimos libros publicados son: LOS ABOGADOS QUE CAMBIARON ESPAÑA (2019), LA RUPTURA (2020) y PERIODISMO 2030, coautor con Sergio Martín.

(3) Javier Vega (Washington) Natural de Santander. Ingeniero industrial. Hasta su jubilación trabajó en una Compañía Multinacional en España e Hispano América. Es comentarista de política internacional. Colaborador de medio de prensa nacional. Es escritor. EsMiembro de la Academia de Ciencias Políticas de Nueva York”.

(3) Grupo De Debate AREÓPAGO SEXTO CONTINENTE. De amigos comunes del autor con distinto pensamiento político, ideológico o religioso, que respeten la opinión del otro aunque no la comparta.

(4) La fiesta para Aldazábal:

(5) Y J. Aldazábal destaca varios rasgos comunes a toda fiesta, tanto si es simplemente humana o cívica, como si es específicamente religiosa, de los que a me gustaría destacar los que cito a continuación.

La fiesta, nos dice, – es ante todo ruptura con la vida cotidiana, es algo que resulta inhabitual, extraordinario. La fiesta abre un paréntesis en la tensión diaria, y redime de algún modo el desgaste de la vida dándole un sentido liberador.

La fiesta comporta un aire de gratuidad y alegría. La gratuidad es la actitud vital opuesta al utilitarismo pragmático, que suele ser la tónica de la actividad humana. Es la capacidad de contemplación admirativa, de saber “perder el tiempo”, aceptando la vida como don y como gracia, en un clima de estética y de juego.

(6) Mi blog: Inicio – …las cosas que no son de este mundo…

Expresión que nace de sendas cartas dirigidas en su día a Francisco Umbral y José Luís Sampedro. Ver en EL NOMBRE DEL BLOG.

<Mi primera novela escrita después de iniciarme en poesía en los años noventa fue REINA SIN DON. Escribir aquella historia a mí me rescató. Me hizo entender que sí. La vida tenía sentido a pesar de aquellos hechos contados, llorados, vividos o sufridos, junto con la persona que los sufría más directamente. Aquello dio como resultado una novela que tengo escrita como hecho importante de mi vida, en lo que yo llamo “las cosas que no son de este mundo”. (Nombre de mi blog literario, por cierto) (VER) Es decir aquellas cosas que se viven, o se escriben, y que no son la rutina diaria pero que te sumerges en ellas y te atrapan y no puedes parar hasta que no las vomitas sobre el papel y toman forma como Dios te da a entender, o el misterio, o la magia, o qué sé yo qué… lo cierto es que de las casi cincuenta personas que lo leyeron antes de su publicación, todos conocidos, he podido oír de todo. “Joder Javier son doscientas páginas de denuncia”, por ejemplo. O “a mí me parece obscena la escena de la madre y el hijo”, o “tiene un sentido lírico en bastantes aspectos”. o “oye, no lo publicarás, ¿verdad? me da como miedo”, o, “eres demasiado realista y muy machacón”, o, “deberías dejarla un tiempo durmiendo y volver a releerle y acortarla”. En fin, así pasaron unos años antes de su publicación definitiva.>

(7) Hecho significativo en este tiempo a través de talleres literarios de Madrid, fue la asistencia a un seminario que organizaba la referida Escuela de Letras de EL PAÍS, sobre Fuentes/Recursos Literarias/os de la Biblia.

De este seminario merece destacar el interés que en mi despierta descubrir la diversidad de géneros literarios de la Biblia como el género histórico, sapiencial, profético, legislativo, apocalíptico y los matices de cada uno de ellos. O las fuentes literarias del Pentateuco Yahvista, Elohísta, Deuteronomista o Sacerdotal, pertenecientes a los siglos X, IX, VII y V antes de Cristo, de la mano de un profesor definido así mismo como ateo. Quien advierte su mera introducción de los géneros literarios en el seminario, y no de la otra parte de contenido religioso o sagrado, que la Biblia contiene para los cristianos. Advertencia que despierta en mí una mayor curiosidad por parecerme una cosa prohibida, desatando también en mí una mayor necesidad de profundización en esa otra parte, más allá de la meramente literaria que el seminario pretendía abordar. (13) (14)

Religiosamente es uno de los libros fundamentales de la fe cristiana y de la fe de los israelitas. Literariamente el Pentateuco contiene páginas que pertenecen a lo mejor de la literatura universal. (BIBLIA DEL PEREGRINO. Luís Alonso Sckökel)

El libro publicado por esa misma época por el profesor Alejandro Gándara es una referencia literaria para mí importante, además de darme pie para iniciar una búsqueda en esa otra parte más trascendente o sagrada a la que su autor prefiere no abordar. De ahí probablemente provenga el interés de uno por adentrarse en libros como LITERATURA CRISTIANA ANTIGUA, de Juan María de la Torre, y más tarde por escribir el cuento de Su caída del caballo, formando parte de unos de los cuentos, el último en concreto, dentro de su publicación en 2013 CUENTOS , CONFESIONES Y… CAÍDAS. Libro con una bella cita de quien suscribe a un texto de despedida de Gregorio Taumaturgo, tras años de formación en la fe, bajo el magisterio del gran Orígenes. Todo ello dentro de una carta que escribe uno de los personajes del cuento referido.

(8) Sobre el sitio donde uno nace o vive sus primeros años, que cita J. L. Sampedro en su libro ESCRIBIR ES VIVIR, cuando habla de las vivencias del escritor, me traen al recuerdo sus reflexiones en ese libro lo siguiente:

Tuve un vecino en una de esas urbanizaciones de la sierra de Madrid donde hemos pasado varios veranos cuando los hijos son pequeños que me decía tumbado en el césped, mira Javier, yo vine a Madrid cuando hice la mili, directamente desde mi pueblo de Ciudad Real. Y cuando me veo vestido de soldado en la Castellana, miro al cielo veo lo ancho y largo del paseo, me digo con los brazo abiertos, Paco, tu no vuelves al pueblo, tú te quedas en Madrid. Según me lo contaba a mí me estaba viniendo a la memoria, la primera vez que me sacaron del pueblo. Para no volver. A mi me secuestraron de la casa de mi abuelo con seis añitos y me trajeron a un barrio de Madrid sin agua ni luz en la casa y con suelo de tierra donde tenía que compartir casa con mis padres, mis abuelos, mis tres tíos y una pareja con una hija que la casera había metido en la casa además de mi familia sin que mi padre lo supiera al salir del pueblo, donde yo correteaba por patios, portales, corrales, trojes, cuadras, cuarto oscuro, bodega, puerta de atrás, en fin, para vivir en la capital, no solo en aquellas condiciones, sino separado del abuelo a quien desgraciadamente no pude volver a ver porque antes del verano al volver al pueblo murió. Lloraba yo al volver del pueblo aquel mismo año en verano en La Rápida, como solíamos llamar al autobús de La Sepulvedana que unía Madrid con Talavera antes de coger el que nos llevaba al pueblo. Pues yo, Paco, no vine a Madrid, a mí me trajeron, le dije. Y aunque hoy esté agradecido a aquella decisión de mi padre, aquello a mi me marcó. Sin duda.

Que por cierto y antes de que se me olvide, todo el libro ESCRIBIR ES VIVIR me parece más completo que la asistencia a cualquiera de los talleres literarios por los que, se ha peregrinado desde que descubrí esta otra componente o necesidad literaria en mi vida, más allá de las carreras técnicas que he realizado a lo largo de ella.

No obstante, esa parte de mi vida relacionada con la escritura que comienza en 1992 cuando diversas circunstancias personales coinciden con la lectura de dos libros, “El espectador” de Ortega y Gasset ya referido y “La savia sin otoño” de Miguel Hernández, y me incitan a sumergirme en la laguna literaria referida que había en mi vida hasta aquella fecha. Y por esa misma época terminaba de leer El futuro se llama libertad. Perestroika y socialismo, de Simón Sánchez Montero. Es entonces cuando doy comienzo a una etapa de búsqueda incansable de autores de poesía especialmente a través de diversos talleres de literatura como Escuela de Letras de El País (Escuela de Noche), Mario Merlino, Fuentetaja (Con Ángel Zapata) y Clara Obligado, entre los más significativos.

Descubriendo y desmenuzando en ellos a autores para mí antes menos conocidos tanto de poesía como de prosa que me marcan en aquellos comienzos. José Ángel Valente, Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, Dereck Walcott, T. S. Eliot (12), María Zambrano, Raymond Carver, Saul Bellow, Chéjov, José Hierro, Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Valle-Inclán, Grahan Green, Stephen Vizinczey, son algunos de ellos. Sin olvidarse de Vázquez Montalbán y el libro que todos llevamos dentro de nosotros, Gustavo Martín Garzo y la noche de pesadilla antes de nacer una nueva novela, un Catedrático de Literatura y el streaptease del escritor ante el lector o el Libro de Samuel capítulos 11 y 12 de la Biblia con el pecado de David y Betsabé.

En paralelo a estos talleres una avidez de búsqueda incansable ponen en mis manos libros dirigidos a jóvenes escritores, como son: Carta a un joven novelista, El arte de escribir o Escribir es vivir ya referido, de Vargas Llosa, Luís Racionero y José Luís Sampedro respectivamente. Estos dos últimos libros así como el también referido VALLE-INCLÁN Los botines blancos de piqué, de Francisco Umbral, incitan en mí la necesidad de dirigirme a sus autores con sendas cartas que desconozco si llegan a su destino, de las que cabe destacar los siguientes fragmentos o comentarios de la carta a J. L. Sampedro de 2005.

(9)

(10) Breve currículo (POEMAS DE ADVIENTO…)

  • Nací en la puerta del desencuentro
  • A la luz de la cara oculta de la nube que me arropa
  • Tuve miedo a la palabra
  • No escrita
  • Sobre estelas de corrientes voladoras
  • Y frescas
  • De los años no vividos
  • Vivo en la esquina del mirar y de la espera
  • No soy quien quiero todavía
  • Ando por caminos de penumbras
  • Voy hacia la casa del sosiego
  • Gano cuatro cantos
  • Y aún, sueño

(11) Canto nocturno de un pastor errante de Asia. (En “Los cantos” de G. Leopardi)

  • Frecuentemente cuando yo te miro
  • tan muda estar en el desierto llano,
  • que en su lejanía confina con el cielo,
  • o bien con mi rebaño
  • seguirme en mi camino lentamente
  • y cuando miro en el cielo arder las estrellas,
  • me digo pensativo:
  • “¿Para qué tantas luces?
  • ¿Qué hace el aire sin fin, y esa profunda,
  • infinita serenidad? ¿Qué significa esta
  • soledad inmensa? ¿Y yo, qué soy?
  • G. Leopardi

(12) (T. S. Eliot) La tierra baldía

El árbol seco no cobija, el grillo canta monocorde,
La estéril piedra no mana agua. Sólo
Hay sombra bajo esta roca roja.
(Ven a la sombra de esta roca roja),
Voy a enseñarte algo diferente
De tu sombra que marcha a largos pasos contigo en la mañana,
0 de tu sombra, irguiéndose al ocaso para ir a tu encuentro;
Voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo.

 

(13) Deuteronomio | El Libro del Pueblo de Dios (sanpablo.es)

Deuteronomio. Introducción

DEUTERONOMIO es una palabra de origen griego, que significa “segunda ley”. Tal designación expresa sólo en parte el contenido del quinto libro del Pentateuco, ya que este, más que un código de leyes en sentido estricto, es una larga y vibrante exhortación destinada a “recordar” a Israel el sentido y las exigencias de la Alianza. De allí que las prescripciones concretas estén siempre acompañadas de advertencias y reproches, de promesas y amenazas.

El Deuteronomio está estructurado como una serie de discursos dirigidos por Moisés a los israelitas antes de su entrada en Canaán. Esta forma literaria se explica por las circunstancias que dieron origen a la composición del Libro. Desde tiempos muy antiguos, los sacerdotes levíticos prolongaron la actividad de Moisés, proclamando solemnemente en las celebraciones litúrgicas la Alianza del Señor con su Pueblo elegido. En estas celebraciones, ellos no se limitaban a repetir una Ley fijada para siempre, sino que la completaban y actualizaban, a fin de responder a nuevas situaciones y necesidades. Así las leyes contenidas en los códigos tradicionales de Israel se vieron enriquecidas con elementos originales de importancia, que luego quedaron consignados en la legislación deuteronómica. Entre estos aportes merecen especial atención la ley sobre la unidad del Santuario, los criterios para discernir a los auténticos profetas y las severas prescripciones contra la idolatría. Todo esto estaba destinado a contrarrestar el pernicioso influjo que la religión de Baal y los cultos cananeos ejercían sobre la fe de Israel.

La composición del Deuteronomio atravesó por diversas etapas. Su redacción primitiva puede situarse en el siglo VIII a.C., en los ambientes levíticos del reino del Norte. Después de la destrucción de Samaría, estos grupos se refugiaron en Judá y el Libro quedó depositado en los archivos del Templo de Jerusalén. En el año 622 a.C., el rey Josías mandó reparar el Templo, y allí se encontró un “libro de la Alianza” (2 Rey. 23.2), que fue leído en presencia del rey y dio un nuevo impulso a la reforma religiosa iniciada por él. Este “libro de la Alianza” era sin duda el Deuteronomio, aunque en una forma más breve que la actual. A partir de ese momento, la legislación deuteronómica se convirtió en objeto de asidua meditación y proporcionó un criterio de primer orden para interpretar toda la historia de Israel. Posteriormente, la obra original fue completada y enriquecida con nuevos aportes, hasta que pasó a formar parte del Pentateuco.

Entre todos los escritos del Antiguo Testamento, el Deuteronomio se destaca por su estilo peculiar. Su lenguaje es solemne, pero al mismo tiempo directo, cálido y preocupado por suscitar una incondicional fidelidad al Señor. Es un estilo que quiere hablar sobre todo al corazón. La repetición incansable de ciertas palabras y giros confiere a toda la obra una notable fuerza persuasiva.

El paso frecuente del “tú” al “ustedes” es otra característica del estilo deuteronómico. Esta alternancia es un procedimiento oratorio para interpelar a los oyentes: el “tú” apunta menos a los individuos en particular que a la conciencia de la comunidad, en la que cada uno debe verse representado y medir su propia responsabilidad.

El Deuteronomio traza para Israel un programa de vida, inspirado en la predicación de los Profetas, en los escritos sapienciales y en las tradiciones históricas del Pentateuco, desde los tiempos patriarcales hasta la entrada en la Tierra prometida. El Dios que aquí se manifiesta no es una divinidad fría y distante, sino el Dios misericordioso que está cerca de su Pueblo y le revela su Ley, porque lo ama y espera ser amado con la misma intensidad. De esa manera, el Deuteronomio marca un jalón decisivo en el camino hacia la revelación definitiva de Dios en el Nuevo Testamento, donde el Apóstol san Juan afirma: “Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él” (1 Jn. 4. 16)

(14) El Pentateuco | El Libro del Pueblo de Dios (sanpablo.es)

El Pentateuco. Introducción

LA LEY. El pentateuco

Los cinco primeros libros de la Biblia contienen una parte narrativa, que comienza con la creación del mundo y concluye con la muerte de Moisés. Las narraciones sirven de marco a las leyes que dieron su impronta característica al pueblo de Israel, y por eso la tradicción judía designa a este conjunto de Libros con el nombre de “Torá”, palabra hebrea que significa “LA LEY”.

En el siglo II de la era cristiana, se les dio el nombre de PENTATEUCO. Esta palabra de origen griego significa “cinco instrumentos” y se la usó originalmente para designar los “cinco estuches” donde se guardaban esos Libros.

Aunque está compuesto de elementos muy heterogéneos, el Pentateuco constituye una verdadera unidad. La división del mismo en cinco partes se funda en razones de orden práctico: su finalidad era facilitar el manejo de una obra tan voluminosa. Los judíos de Palestina designaban cada una de esas partes con la palabra inicial del texto. El primer libro, por ejemplo, se llamaba “Al principio”. Pero en los medios de habla griega, se prefirió darles un título que expresara algún aspecto de su contenido, y de esa manera surgieron los nombres con que se los conoce actualmente.

El primer libro se llama GÉNESIS, que quiere decir “origen”, porque describe los comienzos del universo, de la humanidad y del Pueblo de Dios.

El segundo recibe el nombre de ÉXODO, que significa “salida”, porque la primera parte de este libro trata de la salida de Egipto.

Luego viene el LEVÍTICO, así llamado porque contiene el ritual que debían observar los sacerdotes de la tribu de Leví.

El libro de los NÚMEROS debe su designación a los diversos censos mencionados en él.

Y el último se llama DEUTERONOMIO que quiere decir “segunda ley”, porque completa la legislación del Sinaí con las normas y preceptos promulgados por Moisés en las llanuras de Moab.

La formación del Pentateuco

Resulta equívoco y algo anacrónico considerar al Pentateuco como un “libro” en el sentido moderno de la palabra. En realidad, se trata de una compilación de varias fuentes o tradiciones narrativas, legales y litúrgicas, que se fueron formando y transmitiendo en el Pueblo de Dios a lo largo de muchos siglos. Las etapas de ese proceso pueden ser reconstruidas en parte, mediante el análisis literario de los textos. Algunos elementos de esas tradiciones se remontan hasta la época de Moisés y aún antes, y se fueron transmitiendo oralmente antes de ser fijados por escrito.

Los antiguos santuarios de Palestina –Siquém, Betel, Hebrón y Jerusalén– fueron el medio original donde nacieron y se conservaron muchas de esas tradiciones. Las gestas de los antepasados se contaban a los peregrinos en las asambleas cultuales. Los relatos épicos servían de comentario en las fiestas religiosas, donde se revivían las grandes obras de Dios en favor de su Pueblo. De una manera especial, los santuarios contribuyeron a la formación de los textos legislativos: allí se tenía necesidad de leyes sagradas para el ordenamiento del culto, para determinar las obligaciones de los fieles y para la administración de la justicia.

Las cuatro tradiciones del Pentateuco

El estudio detenido de los textos permite afirmar que en la composición definitiva del Pentateuco –realizada después del Exilio, hacia el siglo V a.C.– se emplearon principalmente cuatro fuentes o tradiciones diversas: la “yahvista”, la “elohísta”, la “sacerdotal” y la “deuteronómica”.

La recopilación de estas tradiciones, procedentes de ambientes y épocas muy diferentes, explica la variedad de vocabulario y estilo, la existencia de relatos paralelos o “duplicados”, las incongruencias y, de una manera más general, la rica complejidad literaria y doctrinal que caracteriza a toda la obra.

La tradición “yahvista”

La tradición más antigua recibe el nombre de “yahvista”, porque su autor utiliza desde el comienzo del relato el nombre de Yahvé, nombre propio del Dios de Israel, traducido habitualmente “el Señor” (Gn. 4. 26). Estas narraciones se distinguen por su estilo simple y sin artificios, que revelan el arte de un narrador consumado. El autor “yahvista” no expresa su pensamiento por medio de enunciados abstractos, sino mediante la selección y encadenamiento de narraciones, que recoge de la tradición oral y escrita de su pueblo. Sin perder nunca de vista la trascendencia de Dios, describe su acción con rasgos marcadamente antropomórficos.

El horizonte del “yahvista” es universal. Según su concepción, la historia del mundo se encuentra bajo el signo de la “maldición” introducida por el pecado (Gn. 3. 14-19). Pero la voluntad salvífica de Dios enfrenta al pecado, y con la elección de Abraham hace irrumpir la “bendición” en el mundo (Gn. 12. 1-3). El pueblo de Israel es el portador de esa bendición, y su presencia es germen de bendiciones para todos los pueblos.

La tradición “elohísta”

La segunda tradición se denomina “elohísta”, porque designa a Dios con el nombre de “Elohím” –palabra hebrea que significa “dios”– hasta el momento en que el nombre propio del Dios de Israel –o sea, Yahvé– es revelado a Moisés en el Sinaí (Éx. 3.15).

Esta tradición acentúa la distancia entre Dios y el hombre, y en ella, las revelaciones divinas se realizan con rasgos menos antropomórficos: Dios permanece invisible y habla desde el fuego o desde la nube; dirige a su Pueblo por medio de un profeta como Moisés, y comunica libremente el espíritu profético (Núm. 11. 25).

La tradición “sacerdotal”

Esta tradición se caracteriza por el predominio de las prescripciones legislativas, sobre todo, las referentes a la organización del Santuario y del culto, a las fiestas litúrgicas, y a las funciones del sacerdote Aarón y de sus hijos. Por eso se la designa con el nombre de “sacerdotal”.

Los textos jurídicos y rituales pertenecientes a esta tradición aparecen encuadrados en un marco narrativo, porque tanto las instituciones de Israel como las leyes que lo rigen, se fundan en las intervenciones salvíficas del Dios “santo”, que quiere crear para sí un Pueblo “santo”.

Los rasgos más salientes del estilo “sacerdotal” son las repeticiones, el gusto por la exactitud cronológica y númerica, las genealogías y la predilección por todo lo referente al culto.

La tradición “deuteronómica”

Las tres tradiciones antes mencionadas, aparecen entremezcladas en los cuatro primeros libros del Pentateuco. En cambio, la tradición “deuteronómica” –dentro del Pentateuco– se encuentra casi exclusivamente en el libro del Deuteronomio. Las características de esta tradición se describen en la introducción correspondiente.

Actualidad cristiana del Pentateuco

La inevitable extrañeza y las numerosas dificultades que suscita la lectura del Pentateuco, no suprimen ni disminuyen su importancia y su valor permanente como Palabra de Dios.

El Pentateuco es, en efecto, el testimonio de la revelación progresiva de Dios, que se manifestó a Israel, a fin de preparar la salvación de todos los hombres. En él se trazan las grandes líneas de la Historia de la salvación, desde la elección de Abraham hasta la formación del pueblo de Israel.

Dentro de esa historia, y a pesar de todas las infidelidades humanas, se destaca la fidelidad de Dios a su Promesa, sellada con una Alianza de amor. De esta manera el Pentateuco enriquece nuestro conocimiento de Cristo, “el mediador de una Alianza más excelente” (Heb. 8. 6), en quien “encuentran su sí” –es decir, su cumplimiento– “todas las promesas de Dios” (2 Cor. 1. 20).

 

J. Bodas

Madrid, a 1 de abril de 2022

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